Hablemos de la niebla, ese fenómeno meteorológico tan especial, el que quizá más sensaciones provoca. Porque con la niebla sentimos el paso a un mundo más reservado, más limitado, más íntimo, pero quizá más triste o, al menos, más melancólico.

Pero no es la lírica la que mueve este blog, sino la divulgación. Y la divulgación simple, con palabras que todos podamos entender.

Así pues…¿qué es la niebla?

Todos sabemos detectarla, todos sabemos los problemas que provoca y lo peligrosa que es para el transporte de todo tipo: por carretera, para los aviones, etc. Resulta que el aire que nos rodea tiene una capacidad determinada para contener humedad. Es decir, entre el oxígeno, nitrógeno, CO2 y otros gases más o menos nocivos que nos rodean y que respiramos todos los días, se encuentra el vapor de agua, vapor como el que vemos salir de las cacerolas. Normalmente no lo vemos, pues el aire lo asimila, lo contiene y no lo muestra, digamos que lo esconde. Cuanto más cálido es ese aire, más capacidad de contener vapor tiene. Cuanto más frío, menos capacidad.

Imaginemos el aire como un vaso de agua. Para una hormiguita situada en el borde, mientras el vaso se va llenando, no hay problema, no “ve” el agua, no la siente. Pero cuando seguimos llenando el vaso, y éste no es capaz de contener el agua, ésta se derrama, y la pobre hormiguita siente los efectos.

Pues bien, normalmente el aire contiene una determinada cantidad de vapor de agua, de humedad, que es capaz de “esconder“, y que no veamos. Pero si esta humedad, por alguna razón, aumenta, se condensa, formando minúsculas gotas de agua, y aparece la nube, la niebla a ras de suelo. Podríamos decir que el aire se derrama, la humedad relativa del aire llega al 100%, y las pobres hormiguitas, que somos nosotros, la sentimos, la vemos.

Hay muchos tipos de niebla diferentes, formadas por diferentes razones, pero no os cansaré con ello. Podéis ver la entrada de la Wikipedia en donde están perfectamente explicadas.

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SObre el autor Emilio Rey rotate

Emprendiendo ando La ventaja de pasar de los 40 es que ya no te da miedo nada, y que sabes lo que te conviene y lo que no. Aunque otra cosa es que lo hagas.

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